Actualizaciones de octubre, 2007 Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

  • noumenoides 7:42 pm el October 26, 2007 Permalink | Responder  

    Basura – Luis Fernando Veríssimo 

    Basura

     

     

    Se encuentran en el área de servicio. Cada uno con su bolsa de basura. Es la primera vez que se hablan.
    – Buenos días…
    – Buenos días.
    – La señora es del 610
    – Y, el señor del 612
    – Sí.
    – Yo aún no lo conocía personalmente…
    – De hecho…
    – Disculpe mi atrevimiento, pero he visto su basura…
    ¿Mi qué?
    – Su basura.
    – Ah…
    – Me he dado cuenta que nunca es mucha. Su familia debe ser pequeña…
    – En realidad sólo soy yo.
    – Mmmmmm. Me di cuenta también que usted usa mucha comida enlatada.
    – Es que yo tengo que hacer mi propia comida. Y como no sé cocinar.
    – Entiendo.
    – Y usted también…
    – Puede tutearme.
    – También perdone mi atrevimiento, pero he visto algunos restos de comida en su basura. Champiñones, cosas así…
    – Es que me gusta mucho cocinar. Hacer platos diferentes. Pero como vivo sola, a veces sobra…
    – Usted… ¿Tú no tienes familia?
    – Tengo, pero no son de aquí.
    – Son de Espírito Santo.
    ¿Cómo lo sabe?
    – Veo unos sobres en su basura. De Espírito Santo.
    – Claro. Mi madre me escribe todas las semanas.
    ¿Ella es profesora?
    ¡Esto es increíble! ¿Cómo adivinó?
    – Por la letra del sobre. Pensé que era letra de profesora.
    – Usted no recibe muchas cartas. A juzgar por su basura.
    – Así es.
    – Pero, el otro día tenía un sobre de telegrama arrugado.
    – Así fue.
    ¿Malas noticias?
    – Mi padre. Murió.
    – Lo siento mucho.
    Él ya estaba viejito. Allá en el Sur. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.
    ¿Fue por eso que volviste a fumar?
    ¿Cómo es que sabes?
    – De un día para otro comenzaron a aparecer paquetes de cigarrillos arrugados en su basura.
    – Es cierto. Pero conseguí dejarlo de nuevo.
    – Yo, gracias a Dios, nunca fumé.
    – Ya lo sé. Pero he visto unos vidriecitos de pastillas en su basura…
    – Tranquilizantes. Fue una fase. Ya pasó.
    ¿Peleaste con tu pololo, no es verdad?
    ¿Eso, también lo descubriste en la basura?
    – Primero el buqué de flores, con la tarjetita, tirado en la basura. Después, muchos pañuelitos de papel.
    – Es que lloré mucho, pero ya pasó.
    – Pero incluso hoy vi unos pañuelitos…
    – Es que estoy un poquito resfriada.
    – Ah.
    – Veo muchos crucigramas en tu basura.
    – Claro. Sí. Bien. Me quedo solo en casa. No salgo mucho. Tú me entiendes.
    ¿Polola?
    – No.
    – Pero hace unos días tenías una fotografía de una mujer en tu basura. Parecía bonita.
    – Estuve limpiando unos cajones. Cosa del pasado.
    – No rasgaste la foto. Eso significa que, en el fondo, tú quieres que ella vuelva.
    ¡Tú estás analizando mi basura!
    – No puedo negar que tu basura me interesó.
    – Qué divertido. Cuando escudriñé tu basura, decidí que quería conocerte. Creo que fue la poesía.
    ¡No! ¿Viste mis poemas?
    – Vi y me gustaron mucho.
    – Pero, ¡si son tan malos!
    – Si tú creías que eran realmente malos, los habrías rasgado. Y sólo estaban doblados.
    – Si yo supiera que los ibas a leer…
    – Sólo no los guardé porque, al final, los estaría robando. Si bien que, no sé: ¿la basura de la persona aún es propiedad de ella?
    – Creo que no. Basura es de dominio público.
    – Tienes razón. A través de la basura, lo particular se vuelve público. Lo que sobra de nuestra vida privada se integra con las sobras de los demás. La basura es comunitaria. Es nuestra parte más social. ¿Esto será así?
    – Bueno, ahí estás yendo harto lejos con la basura. Creo que…
    – Ayer, en tu basura…
    ¿Qué?
    ¿Me equivoqué o eran cáscaras de camarón?
    – Acertaste. Compré unos camarones enormes y los descasqué.
    ¡Me encantan los camarones!
    – Los descasqué, pero aún no los comí. Quien sabe, tal vez podamos…
    ¿Cenar juntos?
    – Por qué no.
    – No quiero darte trabajo.
    – No es ningún trabajo.
    – Pero vas a ensuciar tu cocina.
    – Tonterías. En un instante limpio todo y pongo los restos en la basura.
    ¿En tu basura o en la mía?

     
    • Laura 4:40 pm el noviembre 27, 2007 Permalink | Responder

      Anna
      vc leu o texto LIXO do LF VEríssimo
      encontrei essa versao chilena na net
      é muito engraçado o espanhol chileno pra nós
      veja o texto
      é demais
      bjs, Laura

    • Laura 4:41 pm el noviembre 27, 2007 Permalink | Responder

      va texto Veríssimo

  • noumenoides 5:49 pm el October 17, 2007 Permalink | Responder  

    Martente Heidegser 

    DE LA EXPERIENCIA DEL PENSAR
    (Poema)
    Martin Heidegger
    Traducción de José María Valverde, en: Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid), Vol. XX, Nº 56, (Agosto de 1954) pp. 178-180 

    Camino y balanza, 
    vereda y leyenda
     se encuentran en una andadura. Marcha y sobrelleva
    ausencia y pregunta
    siguiéndote por un sendero.
     Cuando la temprana luz mañanera crece callada sobre los montes…  El oscurecimiento del mundo jamás alcanza a la luz del ser.
    Llegamos muy tarde para los dioses y muy pronto para el ser.
    Cuyo poema comenzado es el hombre.
    Sólo esto: avanzar en una estrella.
    Pensar es limitarse a un pensamiento, que, como una estrella, queda una vez en el cielo del mundo.
     Cuando la veleta ante la ventana de la cabaña canta con la tempestad que se alza…  Si el temple del pensar brota de la exigencia del ser, crece el lenguaje del destino.
    Apenas tenemos una cosa ante los ojos, y en el corazón la escucho vuelta hacia la palabra, se cumple felizmente el pensar.
    Pocos hay expertos en diferenciar objeto aprendido y cosa pensada. Si en el pensar hubiera antagonistas y no simples enemigos, mejor le iría al pensar.
     

    Cuando entre cielos de lluvia, desgarrados, un repentino rayo de sol se desliza sobre las sombras de los prados… 

     Nunca llegamos a pensamientos. Llegan ellos a nosotros.
    Tal es la hora propicia al diálogo.
    Se alegra en la meditación común. Que no enfrenta encontrados sentires, ni tolera acuerdos renunciatorios.
    El pensar sigue alzándose duro entre el viento de las cosas.
    Quizá de tal comunidad algunos saldrán camaradas en el taller del pensar.
    Para que uno de ellos, sin sospecharlo, se torne maestro.
     Cuando en primavera florecen aislados narciso, ocultos en el prado. y la eglantina brilla bajo el arce… El esplendor de lo sencillo.
    Sólo la forma conserva fisonomía.
    Pero la forma descansa en poema.
    ¿A quién puede traspasar el entusiasmo como un soplo, si quiere evitar la tristeza?
    El dolor regala su fuerza salvadora donde no sospechamos.
     Cuando el viento, saltando brusco, gruñe entre la armazón de la cabaña, ya el día se pone ceñudo…  Tres peligros rondan al pensar.
    El peligro bueno, es decir, salvador, es la vecindad del poeta cantor.
    El peligro perverso, es decir, más agudo, es el propio pensar.
    El peligro malo, es decir, confusionario, es el filosofar.
     Cuando en día de verano la mariposa descansa en la flor y, con las alas juntas, se columpia en la brisa del prado…  Toda situación. de ánimo es eco del ánimo del ser, que nuestro pensar reúne en el juego del mundo.
    En el pensar, cada cosa se torna solitaria y lenta.
    En la paciencia, crece la magnanimidad.
    Quien piensa en grande, en grande debe errar.
     Cuando el arroyo montesino en la calma nocturna narra de sus caídas por los canchales…  Lo más antiguo de lo antiguo llega desde atrás a nuestro pensar, y, sin embargo, se nos adelanta.
    Por eso el pensar se detiene en la aparición de lo que fué, y es recuerdo.
    Antiguo significa: pararse a tiempo donde el pensamiento solitario de un
    camino de pensar se enreda en sus recodos.
    Arriesgamos el salto de la filosofía al pensar cuando hemos llegado a estar en casa en el origen del pensar.
     Cuando en las noches de invierno tempestades de nieve sacuden la cabaña, y una mañana el paisaje ha enmudecido en lo blanco…  El decirse del pensar reposaría. sólo en su esencia si se hiciera impotente para decir lo que debe quedar callado.
    Tal impotencia pondría al pensamiento ante la cosa.
    Nunca., en ninguna lengua, lo pronunciado es lo dicho.
    Que a cada vez y de repente haya un pensamiento, ¿qué asombro querría sondearlo?
     Cuando baja un repicar de campanas por las laderas del valle, donde suben despacio los rebaños…  El carácter poético del pensamiento aún está velado.
    Cuando se muestra, largo tiempo semeja la utopía de un entendimiento semipoético.
    Pero el poetizar pensante es de veras la topología del ser:
    Le dice el sitio de su esencia.
     Cuando la luz del ocaso. cayendo en el bosque de no sé dónde, dora los troncos…  Cantar y pensar son los troncos cercanos del poetizar. Crecen del ser y se alzan hasta tocar su verdad.
    Su unión hace pensar lo que de los árboles del bosque dijera Hölderlin
    “Mutuamente desconocidos permanecen,
    alzándose erguidos, los vecinos troncos.”
     Los bosques acampan.
    Los arroyos caen.
    Los canchales duran.
    La lluvia fluye.
    Las mieses esperan.
    Las fuentes manan.
    Los vientos moran.
    La bendición medita.
     

     
  • noumenoides 6:31 pm el October 8, 2007 Permalink | Responder  

    Kafka -cuentos, relatos cortos, ficciones… 

    Me atrevo a decir que quien realmente lee a Kafka sabe que por el resto de su vida se acordará de volver a disfrutar a este hombre. Las dudas entorno a Max Brod se sugieren, pero como se trata de relatos de ficciones, por ser ficciones, sólo enriquecen la trama del trasfondo de estos textos.

    Borges, en la edición de estos textos que yo tengo, pone: “…Kafka, sinceramente, sólo podía soñar pesadillas y no ignoraba que la realidad se encarga sin cesar de suministrarlas…” Yo nunca leí Borges pero, como sé que decir Borges es igual a decir ficción, creo que tomó en  ficción a Kafka; de ahí este doble sabor, de ahí este helado de dos gustos que cuesta igual que el de una bocha. Las traducciones de estos textos estuvieron algunas a su cargo, otras dirigidas y supervisadas por él.

    Irónico y hasta sardónico es pensar, de ahí que yo reprodujera mi texto material, que Borges puso a continuación de “Un artista del hambre” el texto “Primera tristeza”: es como una respuesta al ayunante artista. Incluso más: “Primera tristeza” comienza con las palabras de otro artista: “Un artista del trapecio…”

    Espero que lo disfruten como siento que yo lo disfruto en estos días en que tanto necesito de ficciones.

     Dounload—–kafka-cuentos-sel-tate.doc

     
    • Florie 11:15 pm el enero 2, 2008 Permalink | Responder

      Oooh, me encantó “un artista del trapecio”…

    • Naths 4:00 pm el abril 14, 2008 Permalink | Responder

      Hola, puedes decirme en qué edición aparecen estos cuentos? Es La Biblioteca de Babel de Ediciones Librería La Ciudad, 1979? Gracias!

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